Cuando llega alguien sin invitación
Llega el plomero que nadie avisó, o la tía que se apareció de sorpresa. El vigilante no tiene el pase, y hasta ahora la única salida era una hoja con teléfonos o marcarle a la administración para que le pasaran el número.
En la app, en Caseta → Sin pase: busca la unidad como la conoces ("casa 14", "A-302"), y ahí están quiénes viven en ella con llamar y WhatsApp a un tap.
Qué ve la caseta y qué no
- Se ve nombre, relación con la unidad y teléfono. Nada más: ni correo, ni saldo, ni nada de dinero.
- No hay directorio. Los contactos aparecen solo de la unidad que estás buscando. El vigilante no puede navegar la comunidad.
- Consultar los contactos queda en la bitácora. Ver el teléfono de alguien no puede ser invisible: es el precio de tener los números ahí, y es lo que le permite a un vecino preguntar meses después por qué su número estuvo en una pantalla a las tres de la mañana.
Registrar en qué quedó
Después de la llamada, el vigilante anota el desenlace y eso es lo que entra a la bitácora:
- Autorizó → se registra la entrada, con el nombre del visitante y con quién autorizó.
- No autorizó → se registra el intento rechazado.
- Nadie contestó → se registra igual. Un visitante que se fue sin entrar también es parte de la respuesta a "¿qué pasó ese día?".
La bitácora dice que fue una autorización de viva voz. No se rotula como si el residente hubiera firmado nada: lo que sostiene el registro es quién lo capturó.
Por qué no es una autorización desde la app
Se construyó y se retiró antes de salir. El problema no cambia: si el residente no contesta la push - que es justo el caso que hoy hace fila en la entrada - el vigilante perdió cinco minutos y sigue sin saber qué hacer. Sustituía la llamada por algo más lento que la llamada.
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